Equipo del Ejército, semillero y refugio de talento para la Liga Mx Femenil

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Alberto Aceves y Marlene Santos/ II y última

Periódico La Jornada

Miércoles 8 de junio de 2022, p. a10

La disciplina y el fuerte trabajo es la clave para elevar el nivel que ha convertido al equipo Ejército y Fuerza Aérea en máximo ganador. Los otros 11 clubes de la amateur Liga Mayor Femenil lo consideran “profesional ciento por ciento”.

“A veces hay incertidumbre, incredulidad de las cosas buenas que te ofrece el Ejército”, profundiza el entrenador Carlos Gallegos. “Tengo jugadoras que han ido saliendo de la Liga Mx, porque ya no las quieren o algo pasó, vienen y se someten al fuerte régimen que aquí se practica y han potenciado sus habilidades, en cuestión física mejoran mucho, y se convencen de que tienen todo para ser grandes atletas”, explica.

Sus labores empiezan a las 7 de la mañana con el pase de lista. De inmediato comienza el entrenamiento hasta las 10, enseguida desayunan y luego trabajan en el gimnasio. Al mediodía realizan ejercicios de técnica y táctica. Más tarde acuden a clases de legislación e instrucción de orden cerrado, a cargo de la capitana-teniente y de otros superiores; comen, y a las tres de la tarde esperan disposiciones del mando para recibir su salida. Al día siguiente y al otro, todo vuelve a empezar.

Algunas de ellas se han convertido incluso en futbolistas profesionales: Indira Jiménez, Andrea Salinas, Melissa Arredondo, Dulce Valente, Jarumi Salazar, además de las soldados Oscoy y Robledo, quienes volvieron a sus filas. Por ahora, sólo Marilyn Díaz (Pumas), después del regreso de Melanie Hernández –quien jugaba en el León– permanece cedida en la Primera División.

En crecimiento

“Aquí ellas son como las Chivas ¡puras mexicanas!, porque al Ejército sólo entran nacionales. Considero que en la Liga Mx no debería haber tantas extranjeras, pues hay menos oportunidad para las locales, pero entiendo que es un negocio y la misión es crear entretenimiento, espectáculo… Lo innegable es que el futbol femenil está creciendo a pasos agigantados”, indica Gallegos.

En efecto, la Liga Mayor Femenil que dirige Rodrigo Dey, ha dado cabida desde 2007 a futbolistas foráneas, incluso seleccionadas nacionales de Panamá, Colombia, Venezuela, España, Argentina y Estados Unidos, quienes consideran este circuito como una Segunda División, la antesala de la Liga Mx. “Somos un lugar de proyección para ellas, una vitrina”, expresa Dey, del equipo Dragonas.

Los aspirantes a formar parte del Ejército tienen como edad límite los 29 años, esto también aplica en el equipo de futbol femenil, donde la jugadora más joven tiene 21 y la mayor 28. Las hay de Guerrero, Irapuato, Ciudad de México, Oaxaca y el estado de México. Cuando alguna de ellas rebasa la edad, puede ser reubicada en otra área para continuar su preparación extradeportiva y compartir su experiencia con las más jóvenes. Una especie de aprendizaje en forma de círculo.

A nivel competitivo, asegura la teniente y zaguera Ericka Janeth Gómez –uniformada bajo los rayos del sol con pantalón camuflado, tocado, guerrera y botas– “estamos a la altura para entrar en el profesionalismo, no sólo en la cuestión de sueldos. Todo lo que hemos trabajado con el equipo ha rendido frutos y no estamos tan lejos del máximo circuito”.

Mientras que a los equipos más populares de la Liga Mx –varoniles y femeniles–- los acompaña una cauda de aficionados, las del Ejército tienen siempre una singular escol-ta, como revela una jugadora: “vamos contentas a ganar a cualquier lugar. Hace poco fuimos a Querétaro, nos gusta tener público. Es emocionante que la gente se entusiasme viéndonos, pero también siempre contamos con la protección y respaldo de los militares, ellos son muy atentos con nosotras porque saben que representamos a todo el Ejército”.

Salir a zonas conflictivas hasta por tres meses era lo común para la lateral Itzel Mariche. Transitó con uniforme militar, equipo de protección y rifle en mano por Tamaulipas, Colima y Chiapas, hasta que el futbol, el deporte que empezó a jugar con singular pasión desde su más temprana infancia, le cambió la vida.

Nacida en Cuajinicuilapa, Guerrero, “La perla negra del Pacífico”, Itzel pronto se convirtió en la mayor preocupación de su madre, quien con disgusto la veía armar equipos y partidos con sus hermanos y primos, y correr todo el tiempo tras el balón, desdeñando los tradicionales juegos de niñas. 

Gracias al Ejército, Itzel, quien tiene el grado de cabo, se siente plena como futbolista y como madre de una pequeña. “Pienso que varias jugadoras de la Liga Mx sacrifican metas personales como tener una familia, hijos, con tal de jugar. Es difícil conjugarlo, es mucha responsabilidad cumplir con tu deporte y tu casa, y no en todos lados tiene uno las facilidades… ¡Me encantaría poner una escuela de deporte en mi pueblo!”, finaliza sonriente.

Información publicada en: https://www.jornada.com.mx/2022/06/08/deportes/a10n1dep